Quimica Industrial

Controles en los procesos Quimicos

 Control y regulación en plantas químicas

 

En todo proceso químico para garantizar la seguridad de los operadores y del ambiente, para el correcto funcionamiento de la planta y para obtener un buen resultado en el proceso es necesario controlar las variables operativas. Dicho control consiste en la medición (es decir en la lectura de los valores de las variables, mediante los instrumentos idóneos) y en la regulación (Intervención manual o automática para mantener las variables en los valores deseados)

Las variables que más comúnmente se tienen bajo control son:

  • Flujo
  • Temperatura
  • Presión
  • Nivel

Existen muchas otras variables, como por ejemplo densidad y pH de una solución, pero estas variables son específicas para casos particulares de algunos procesos y por lo tanto, se tendrán en cuenta solo en los procesos químicos que las prevén.

La medición de las variables se pueden automatizar mediante el uso de instrumentos capaces de traducir en señal  eléctrica, neumática, digital, etc., el valor de la variable que se debe controlar. La regulación requiere equipos (instrumentos)  capaces de comparar el valor de la variable detectada con un valor predeterminado, y de intervenir sobre los parámetros  de los cuales tales variables dependen para corregir la desviación del valor predeterminado o para impartir las variaciones con secuencias y tiempos programados.

El control automático, gracias a los progresos de la electrónica y de la informática industrial, aunque requiera mayores inversiones en relación a la regulación manual, está siempre más presente en la mayoría de las plantas por las innumerables ventajas que comporta su utilización. Entre las ventajas se puede destacar una mayor uniformidad cualitativa de los productos obtenidos y la posibilidad de centralizar los controles y evitar los errores asociados a las operaciones manuales. Es insustituible en los procesos continuos y se está utilizando cada vez más en los procesos descontinuos, así como en las plantas piloto y de laboratorio.

La instrumentación automatizada moderna es sobre todo de tipo electrónico, equipados con un microprocesador y programables, y por lo tanto capaces de realizar varias funciones además de la simple regulación. La aplicación de reguladores neumáticos es limitada por el mayor costo y por el menor rendimiento. Sin embargo es bastante generalizada la aplicación de las válvulas con actuadores neumáticos (es decir que requieren señales de presión, generalmente entre los 20 kPa y los 100 kPa.

El uso de actuadores neumáticos evita los peligros que derivan de eventuales chispas eléctricas y las señales relacionadas son inmunes a las interferencias. La desventaja es que no son capaces de cubrir largas distancias, pero este inconveniente se resuelve colocando transductores apropiados que conviertan el señal eléctrico en neumático en proximidad del equipo.

 

Controlador de pH

 

 

Imagen cortesía de http://www.directindustry.es